Aún siendo lo más real y lo más seguro que todos tenemos en la vida, aceptar la muerte, es un proceso difícil y para algunos costoso y doloroso, ya que no es natural desprendernos con facilidad de quién amamos.
Una de las situaciones más difíciles por las que debe transitar una persona o una familia, es aceptar la muerte de un ser querido. La respuesta emocional ante este hecho impacta a cada persona y a toda la familia, aunque con reacciones diversas.
La muerte de un ser querido es siempre una situación difícil de enfrentar, sobretodo cuando esta muerte es repentina, la aflicción puede ser mayor, debido a la forma violenta e inesperada del evento.
Todo duelo es ese proceso natural a través del cual una persona acepta una pérdida significativa. es importante afrontar el duelo, ya que negarlo implica, tarde o temprano, la aparición de una serie de síntomas que afectan a la persona psíquica y físicamente.
El proceso de recuperación pasa por reorganizar las relaciones y distribuir los roles necesarios, para compensar la pérdida y continuar con la vida familiar. Un asesoramiento adecuado puede ayudar a estas familias a encontrar una continuidad entre lo vivido y la nueva realidad que es necesario afrontar.
No existe una regla general de cómo es el duelo de cada quién , pero según los teóricos es bastante generalizado, ya que el proceso del duelo primero empieza por negar la realidad, luego por rebelarse frente a lo sucedido, pensar en cambiar la realidad, la depresión y la aceptación.
NEGAR LA REALIDAD
En los primeros momentos la persona no cae en cuenta de lo sucedido y al mismo tiempo, se dice " no es posible, esto no es verdad, es una pesadilla, no lo creo".
Esta es una forma de autodefensa de no enfrentar una realidad que es inevitable, es una reacción normal, lo anormal comienza cuando la persona se mantiene allí y no trata de superar esta fase del duelo.
LA REBELIÓN
Negar la realidad abre el camino a rebelarse contra ella. La persona siente que se ha cometido una injusticia y surgen interrogantes como: ¿Por qué a él? ¿es una injusticia? ¡porque a su edad? ¿porque dios me hace esto? ¿Que he hecho para merecer esto?. No hay respuestas claras. Se buscan culpables: Dios, una persona, las fuerzas del mal, la sociedad, los médicos etc y tampoco hay respuestas.
Ocurre en este momento una desesperación por encontrar respuestas a lo que no la tiene, algunos creyentes hindúes se refieren a las misiones de vida todos tenemos un día y hora en nacer y asimismo tenemos en el libro de nuestras vidas un día y una hora en que debemos morir.
PENSAR EN CAMBIAR LA REALIDAD
De nuevo se rechaza la realidad pensando en situaciones que pudieron haber sido, imaginando que " podría haber sido diferente sí ...."
LA DEPRESIÓN
El dolor, el desanimo, el encerrarse en sí mismo, marcan esta etapa. Para este momento se buscan razones para seguir, sin tener respuesta.... es importante drenar, buscar ayuda si se requiere de un profesional y sobretodo recurrir a anclas de vida los cuales pueden ser: los hijos, las parejas, las familias,el trabajo y hasta una mascota.
LA ACEPTACIÓN
Cuando la persona acepta el dolor por la perdida, puede decirse que gran parte de su duelo se ha superado. Es caer en cuenta que muchas veces los planes de nosotros son diferentes a los de dios, que hay misiones de vida que para algunas personas duran mucho y para otras no.
En esta nueva etapa se establece una nueva relación con la persona fallecida, y aunque el dolor sigue allí, se acepta y se controla, a pesar de que en cada instante esta el recuerdo, la emoción y la tristeza se asumen, más no paralizan y arrastran hacia una fuerte depresión.
El recuerdo siempre seguirá allí, en cada momento estará presente, la ausencia continuara sintiéndose, pero el concepto de muerte cambia ya no es la pérdida para siempre es la certeza de que el amor no muere, de que el cuerpo físico no está, pero el espíritu siempre nos acompañara, es tener la esperanza en reencarnar y en que en otra visa quizás bajo otro cuerpo y otros roles nos volveremos a encontrar.
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